Hay diversas causas para este dolor, el cual puede presentarse al utilizar los músculos de la espalda para actividades a las que no están acostumbrados –como levantar peso, o estar mucho agachado, mientras que otras responden a causas más cotidianas, que tienen que ver con nuestra postura en l
a vida diaria. Sea cual sea el origen de la dolencia, algo que suele ayudar es recostarse de espaldas sobre el suelo, con almohadas debajo de las rodillas. También pueden ponerse los pies sobre un asiento que a su vez tenga una almohada. Esto es especialmente útil cuando el dolor se concentra en la parte baja de la espalda, aunque no es recomendable hacerlo con demasiada frecuencia, ya que pudiera hacer que los músculos se debiliten. Otra buena medida que puede combinarse con esto, y que en este caso no tiene limitaciones, es el uso de almohadillas calientes (también puede utilizarse una botella con agua caliente) durante 20 o 30 minutos a la vez, a fin de relajar los espasmos musculares dolorosos. En cuanto a los medicamentos, muchos de ellos no requieren prescripción médica y disminuyen el dolor o la hinchazón. Por ejemplo, la aspirina, así como también diversas sustancias, como ser el acetaminofeno, naproxeno, ketoprofeno, e ibuprofeno. Ahora bien, ¿qué pasa cuando los dolores son continuos? Además de seguir estos consejos a modo de paliativo, es importante trabajar sobre a las causas. En muchos casos puede ser necesario bajar de peso, ya que el exceso puede empeorar el dolor de espalda. También es importante fortalecer los músculos y mejorar la postura al estar parado, sentado y durmiendo. Algunos trabajos exigen estar parado por mucho tiempo. Una buena medida puede ser descansar un pie sobre un pequeño taburete a fin de aliviar la presión sobre la espalda, de 5 a 15 minutos con cada pie. También es importante esforzarse por mantener una buena postura, que se logra manteniendo las orejas, hombros y caderas en línea recta. La cabeza debe estar erguida, y el estómago metido. De ser posible, es bueno también caminar algunos minutos cada hora. También existe el caso contrario, es decir, que debamos permanecer largas horas sentados. En estos casos lo ideal sería mantener las rodillas a la misma altura, o un poco más arriba que las caderas. Esto puede lograrse también mediante el uso de un taburete. Además, en este caso, también es bueno caminar durante algunos minutos cada hora. Conviene que los espaldares de los asientos sean rectos, y que la espalda se apoye sobre ellos en lugar de estar inclinada hacia delante. De manera que es bueno corroborar que la silla esté lo suficientemente cerca del escritorio a fin de que esto no sea necesario. También es útil ubicar una almohada pequeña o una toalla enrollada en la parte baja de la espalda. Por otro lado, a la hora de dormir, lo más aconsejable es hacerlo de lado con las rodillas dobladas. En el caso de dormir de espalda, también puede ser útil el uso de la almohadilla en la parte baja de ésta.
a vida diaria. Sea cual sea el origen de la dolencia, algo que suele ayudar es recostarse de espaldas sobre el suelo, con almohadas debajo de las rodillas. También pueden ponerse los pies sobre un asiento que a su vez tenga una almohada. Esto es especialmente útil cuando el dolor se concentra en la parte baja de la espalda, aunque no es recomendable hacerlo con demasiada frecuencia, ya que pudiera hacer que los músculos se debiliten. Otra buena medida que puede combinarse con esto, y que en este caso no tiene limitaciones, es el uso de almohadillas calientes (también puede utilizarse una botella con agua caliente) durante 20 o 30 minutos a la vez, a fin de relajar los espasmos musculares dolorosos. En cuanto a los medicamentos, muchos de ellos no requieren prescripción médica y disminuyen el dolor o la hinchazón. Por ejemplo, la aspirina, así como también diversas sustancias, como ser el acetaminofeno, naproxeno, ketoprofeno, e ibuprofeno. Ahora bien, ¿qué pasa cuando los dolores son continuos? Además de seguir estos consejos a modo de paliativo, es importante trabajar sobre a las causas. En muchos casos puede ser necesario bajar de peso, ya que el exceso puede empeorar el dolor de espalda. También es importante fortalecer los músculos y mejorar la postura al estar parado, sentado y durmiendo. Algunos trabajos exigen estar parado por mucho tiempo. Una buena medida puede ser descansar un pie sobre un pequeño taburete a fin de aliviar la presión sobre la espalda, de 5 a 15 minutos con cada pie. También es importante esforzarse por mantener una buena postura, que se logra manteniendo las orejas, hombros y caderas en línea recta. La cabeza debe estar erguida, y el estómago metido. De ser posible, es bueno también caminar algunos minutos cada hora. También existe el caso contrario, es decir, que debamos permanecer largas horas sentados. En estos casos lo ideal sería mantener las rodillas a la misma altura, o un poco más arriba que las caderas. Esto puede lograrse también mediante el uso de un taburete. Además, en este caso, también es bueno caminar durante algunos minutos cada hora. Conviene que los espaldares de los asientos sean rectos, y que la espalda se apoye sobre ellos en lugar de estar inclinada hacia delante. De manera que es bueno corroborar que la silla esté lo suficientemente cerca del escritorio a fin de que esto no sea necesario. También es útil ubicar una almohada pequeña o una toalla enrollada en la parte baja de la espalda. Por otro lado, a la hora de dormir, lo más aconsejable es hacerlo de lado con las rodillas dobladas. En el caso de dormir de espalda, también puede ser útil el uso de la almohadilla en la parte baja de ésta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario